sábado, 25 de abril de 2009

Soy una cosa. Vaya cosa...

El asunto teológico siempre ha sido el mismo. Nuestra existencia, no es original ni originaria. Nos antecede, ontológicamente, "Dios".


Si el dios es uno, o muchos, da igual. De cualquier forma, comparados con ellos, sómos meramente cosas. En occidente, al menos, tal es el contenido de la teología cristiana. La conciencia de nuestra cosidad es un terrible destino. Por ello, solo un dios podria liberarnos de esa condicion original.



Por otro lado. No solo somos cosas, algo fisicamente podemos "comprobar" con tan solo una mirada, sino pero aun que eso. Somos utilizados y devorados por el mismo Dios que nos da la vida. Somos, meramente un juego, que el dios vive para complacerce: para "vivir" todo lo que es posible vivir.



La rebelión de las cosas es atractiva en un sentido. Sin duda la complejidad satisface al Dios.

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